*Narrador Omnisciente.
Harry tardaba en llegar. Tanto que Ari se cansó de esperar. Prácticamente se le había ofrecido en bandeja y él no iba a aceptarlo.
Ari bufó y se levantó de la cama. Ni siquiera se había molestado en desnudarse. Sabía que no iba a aparecer.
Por una parte ella no esperaba que lo hiciera, por otra quería que así fuera.
Deseaba a Harry por mucho que lo ocultara. Aunque también le odiaba. Ellos no tenían nada en común. Solo la edad. Aunque Harry siempre la tratara como si fuera una cría, él solo era un mes mayor.
Se acercó a la puerta y de pronto se abrió.
- Creí que ya no venías. - Sonrió ampliamente.
- No iba a hacerlo. - Dijo este seco.- Pues entonces deja que me vaya. - Dijo intentando salir de la habitación.
- No. - Cerró la puerta de la habitación y la besó desesperadamente. Sacando, en ese beso, todas las ganas que le tenía.
Avanzaron lentamente hacia la cama. Tropezándose con sus propios pasos hasta que Ari cayó encima de la cama y Harry sobre esta.
La ropa volaba y el suelo la acogía sin ningún reparo.
- Mocosa, ¿sabes cuánto tiempo llevaba esperando esto? - Dijo Harry al terminar.
- Ya lo has tenido, ¿vas a dejarme ya en paz?
- ¿Te has acostado conmigo por eso?
- En parte para que dejaras de acosarme, en parte para quitarme las ganas que te tenía. - Le miró. - Harry, tú y yo somos opuestos. Nos odiamos. Pero la tensión sexual hay que resolverla.
- Yo te odio porque tú me odias... ¿Por qué me odias?
- Porque me tratas como la cría que nunca he sido.
*mientras tanto en otra habitación*
Zayn y MJ acababan de entrar en esta, tras el pedazo de lote que se habían pegado en la playa.
La temperatura aumentó, la ropa sobraba. Besos, caricias, susurros... Todo era demasiado intenso. Demasiado brusco, pero a ambos le encantaban.
- Quiero lamerte los tatuajes. - Susurró ella entre callados gemidos.
Y así lo hizo. Besó, lamió y mordió cada uno de los tatuajes del torso masculino.
Cosa que excitó demasiado a Zayn, que se puso encima de ella.
- No deberías haber hecho eso. - Buscó un preservativo y la embistió con fuerza y repetidamente hasta que ambos prácticamente perdieron el conocimiento.
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