domingo, 25 de agosto de 2013

Capítulo 18

La luz me molestaba, pero eso no iba a hacer que me levantara. Estaba tan a gusto entre los brazos de Harry que no pensaba moverme en todo el día. Pero de pronto un maullido hizo que abrir los ojos, entonces pude ver sus increíbles ojos azules y su precioso pelaje blanco.

- ¡Dosia! - Me levanté y la cogí en brazos. Nadie sabía lo mucho que había echado de menos a esa adorable bola de pelo.

- ¡Hmmm! - Se quejó Harry.

- Lo siento, amor... - Susurré. Harry abrió un ojo y sonrió.

- No te pusiste tan contenta cuando me viste a mí... - Bromeó.

- Ella no me mira con odio... creo. - Reí. - Te echaba de menos. - le dije al felino acariciándole la cabecita.

- No lo pareció... - Volvemos al tema de siempre. Rodé lo ojos.

- ¿Quería que la suicidara conmigo? - Le miré irónica. - Sabía que contigo estaría en buenas manos.

- La dejaste...

- Con Carol, lo sé, pero sabía que irías a buscarla. Era nuestra gata...

- Llegué a odiarla... - Admitió. - No la quería porque me recordaba a ti, pero los chicos me hicieron ver que así al menos tendría algo tuyo.

Sonreí triste, solté la gata y besé los labios de Harry hasta que me estrechó de nuevo entre sus brazos.

- Ya pasó, Harry... Estoy aquí.

- Y no voy a dejar que te vayas.

- Eres mi vida, me das vida. Y no sabes hasta qué punto. - Le abracé más fuerte. Quería detener el tiempo en ese momento.

Harry era lo mejor que me había pasado nunca, a pesar de lo muchísimo que le he hecho sufrir. Y se lo agradecería eternamente.

Bajamos a desayunar, y me preparó uno de sus desayunos que tiene absolutamente de todos. No estaba acostumbrada a comer tanto.

- Al final te lo has comido, ¿eh? - Dijo Harry divertido.

- Lo has preparado tú, ¿cómo voy a negarme? - Me besó. Era increíble, estábamos como al principio de nuestra relación. Casi empezando de nuevo a pesar del rencor.

En ese momento sonó mi móvil. Era mi madre. Estaría preocupada.

- Tengo que cogerlo - Murmuré -, ahora vuelvo.

Subí a la habitación y al sentarme en la cama, contesté el teléfono.

- Sofía, ¿estás bien? ¿Has vuelto ha desmayarte? ¿Has comido?

- Mamá, mamá... Tranquila. Estoy bien. No he vuelto a desmayarme en meses - Mentí, no hacía mucho que lo había hecho. - Y sí, he comido.

- Creo que no deberías haber interrumpido el tratamiento. - Dijo firme. - Ni haberte ido a Londres.

- Mamá... ya lo hablamos... El tratamiento lo interrumpí hace mucho. Sabíamos que esto no tenía solución. Y estoy en Londres para disfrutar, el médico me dijo que hiciera vida normal.

- Pero..

- Mama voy a morir... Antes o después... Quiero disfrutar de lo que me queda al máximo. Con mis chicos.

- Ellos...

- Ellos me alargan la vida. Harry es mi ángel, lo supe cuando lo conocí y lo sé ahora.

- Tienes que decírselo. A todos.

- No puedo mamá, no ahora que les he recuperado.

En ese momento Harry entró al dormitorio y colgué el teléfono. Sabía que no me entendería, pero no quería arriesgarme.

2 comentarios:

  1. Nooooo... Como que se muere? No seas cruel... Lloro!!
    pd: Escribes muy bien, me gusta mucho! :)

    ResponderEliminar
  2. Oh no puede morir por q si muere se acaba la novela y si se acaba vas a matar a tus lectoras así q depende de ti :) jajaja
    Me ha encantado en serio
    Xx

    ResponderEliminar