lunes, 30 de septiembre de 2013

Capítulo 16.

Desperté algo desorientada. Por un momento había olvidado por completo dónde estaba, hasta que sentí que Louis me estaba abrazando por la espalda y recordé que había acabado dormida entre sus brazos después de una larga noche en la que nos conocimos algo mejor el uno al otro. Podría acostumbrarme a eso. A pesar de que realmente no sabía si quería hacerlo. 

Él era demasiado para mí. Merecía algo mejor que yo. Yo estaba hecha completamente de complejos, y solo podría traerle quebraderos de cabeza. Debería haber cortado eso de raíz antes de que se reprodujera, pero Louis era una tentación demasiado grande. 

Me di la vuelta despacio intentando no despertarle, pero pude comprobar que ya lo estaba. Sonreí algo tímida. Era raro tener a alguien que me abrazara por las mañanas, pero agradable, Demasiado agradable.

- Buenos días. - Dijo en un susurro. 

- Buenos días. . Sonrió y me dio un ligero beso en los labios.

- ¿Has dormido bien? - Asentí. Estaba demasiado dormida para entablar una conversación. Además no era demasiado recomendable hablarme demasiado cuando acababa de despertarme, lo odiaba. - No eres muy habladora por las mañanas, ¿eh? - Negué con la cabeza y gemí ocultando la cara con la almohada. Rió y me dio un beso en la cabeza. - Iré a preparar el desayuno, cuando te apetezca, baja. 

Se levantó de la cama y salí de la habitación. Di la vuelta sobre la cama, acabado en su lado y abracé la almohada. Olía a él. Era una situación extraña para mí. Nunca había dormido con nadie, y mucho menos me había quedado sola en su cama mientras él preparaba el desayuno. Me incorporé y desperecé mis músculos aun adormilados. Me miré en el espejo del armario y me pregunté cómo Louis no había salido corriendo al verme. Llevaba el pelo enmarañado, y como la noche anterior no me había desmaquillado, parecía un mapache, sin contar el hecho de que la almohada se había llevado la peor parte. Estaba bastante manchada de Rimel. Me puse de pie y bajé descalza a la cocina. Llevaba puesta una camiseta que me dejó para que durmiera más cómoda. Era una camiseta de tirantes que me llegaba a mitad de muslo y con la que se me veía gran parte del sujetados. Digamos que no dejaba mucho a la imaginación. Pero era mejor eso que dormir con la ropa que yo llevaba la noche anterior. 

Cuando Louis me vio aparecer por la cocina sonrió. Sobre la mesa había tostadas, cereales, zumo, algo de fruta... 

- No sabía que desayunas normalmente, así que he preparado un poco de todo. 

- Gracias. - Dije cogiendo un par de uvas. - Me encanta todo. - Sonrió satisfecho y fue a por un tazón. 

- ¿Café o té? 

- ColaCao. - Dije ahogando una risita. - Si tienes... 

- Nesquik es lo máximo que te puedo ofrecer... - Hice una mueca pero acepté. 

- Hmm... Eso tenemos que cambiarlo. - Sonrió y metió el tazón al microondas. 

- Hope... - Dijo de repente. - Anoche cuando dijiste lo de que vivías solo con tu padre, me hizo pensar en Anne y todo eso... ¿Dónde está tu madre?

Me atraganté. No había hablado con nadie de ese tema. Ni siquiera con Chris. Digamos que ella sabe lo que pasó, ya que me conoció poco después y todo el mundo hablaba de ello y de mí sin tener ni idea de nada, pero no era un tema del que quisiera hablar con nadie. No podía hacerlo, simplemente me cerré completamente cuando mamá murió. 

- Ella... - Me humedecí los labios. Había pasado tanto tiempo, pero aun así me costaba demasiado decirlo. - Ella murió. 

- Joder, lo siento... Soy un bocazas. 

- No pasa nada..., no lo sabías. 

- Por eso no te llevabas bien con Harry, ni querías una nueva familia... - Asentí. - ¿Y qué pasó? - ¿Qué pasó después de que mamá muriera? Mi vida se fue a la mierda. Mi comportamiento no era el más adecuado para una chica de mi edad, mis amigas me dejaron de lado y todo el mundo me miraba mal. Mis notas cayeron en picado, me peleaba, y todo me sentaba mal. Supongo que yo lo veía normal. Aparé la mirada. 

- Preferiría no hablar del tema... - Dejó el tazón ya caliente a mi lado y se sentó enfrente de mí.

- No hablemos de eso entonces. - Sonrió levemente.

Me puse a desayunar en silencio. Recordar a mi madre aun me hacía mal. La echaba de menos. Muchísimo. Y no era capaz de hablar con nadie de ese tema. Quizás debería hacerlo. Quizás...

- Algún día te lo contaré, Louis. - Dije en un susurro.

- No tienes que verte forzada. Si no quieres contármelo no me lo cuentes, Hope. Está todo bien.

- Eres increíble. - Dije mirándole a los ojos. - Siempre consigues que esté cómoda a tu lado y se me olvide todo lo demás. No sé cómo no haces, pero tienes ese efecto en mí. Cuando estoy contigo no puedo dejar de sonreír. Y me tratas de una forma en la que nunca me han tratado... Me tratas como si fuera especial. Gracias Louis.

- No tienes que darme las gracias. - Se acercó a mí, e hizo que me pusiera de pie para estar a su altura. - No te trato como si fueras especial. - Me cogió la mano y acarició la parte interna de esta. - Te trato como mereces. Para mí eres especial.

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Holi.

Desde que empecé instituto y todo eso no tengo ni tiempo ni ganas de escribir. Así que lamento deciros que lo que era capítulo diario se va a convertir en sábados y domingos.
Más que nada porque no tengo capítulos y últimamente a penas escribo.

Lo siento.

Ari.

1 comentario:

  1. NOOOOO NOS HAGASSS ESTO POR FAVORER LOS CAPITLUIS DIARIOS SON LOS QUE ME DAN LA VIDA Y ME LOS ALEGRA EN SERIO :"(((
    Escriben genial

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